- Me gusta mucho tu sonrisa, querida, pero si la disimulases un poquito, tan sólo un poquito, eh, pues resultaría más interesante.
- Sonreír sólo un poquito?... Cómo se consigue eso?
- Eh... Imagínate que algo te hace sonreír, pero tu rechazas esa sonrisa, procuras que se quede a medio camino. Digamos que la haces a medias. Tan sólo medio sonrisa en tus labios. Una ligerísima e insinuante media sonrisa. Así de sencillo.
- O así de difícil. Olvidas que no soy cómica. Yo no sé fingir como esas mujeres que fingen en las comedias.
- Ahora, ahora!... Sin pretenderlo lo has conseguido!... Tu pequeño desencanto ha originado la sonrisa que yo quiero. Congela ese esbozo de sonrisa en tus labios. Oh, querida, esta es la sonrisa perfecta!
- Oh, qué complicado eres, Leonardo!
Querida parroquia, he comentado en el post de abajo.
ResponderEliminarAllí tiene mi respuesta.
EliminarJe je je... igual así se hizo el famoso retrato, a no ser que Lisa tuviera rigidez facial, porque es una sonrisa rara de cojones.
¡Buen día!
La sonrisa de la Gioconda que tanto ha inspirado a escritores y artistas tambien te ha tentado a ti.
ResponderEliminarEs la sonrisa más famosa de la historia... del arte.
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