miércoles, 15 de mayo de 2013

El hombre que trató de vencer a la muerte a escobazos.

  
( Increible, la única foto que he encontrado para ilustrar este relato es de una mujer, por eso la he puesto pequeñita, je, je! Imagínense ustedes que es un hombre)

El barrendero no reparó en que sus compañeros ya se habían recogido al amparo de las tablas. El torilero no cayó en la cuenta de que aún quedaba un barrendero en el ruedo. El barrendero no aligeró al oír los clarines y timbales, quizá confiado por la corta distancia que le separaba del inmediato burladero.
El toro salió como un meteorito, no era de ese tipo de toros recelosos que asoman lentamente al redondel, y tampoco de los que se ciegan con el sol y permanecen estáticos durante varios segundos.
Rapidamente giro a su izquierda y al hacerlo descubrió aquel bulto que se movía: un hombre con una escoba. Y a por él se fue siguiendo su obligación de toro bravo.
El hombre armado con una escoba vio al toro cuando ya lo tenía casi encima, y su reacción instintiva fue ahuyentarle con la escoba igual que si espantase a una vaca mansa o a un perro beligerante.
El toro agachó la cabeza como si entrase al capote del torero y la levantó para lanzar por los aires al hombre y a su escoba. El público lanzó una exclamación de horror.
Afortunadamente, la bestia cuadrúpeda no insistió en cornear a la bestia bípeda, continuando su carrera por el ruedo en busca de esa libertad que se le había negado, lo cual sirvió para facilitarle el trabajo a los peones de brega, que acudieron en tropel al auxilio del infeliz acojonado.

Este es un hecho real que sucedió en mi pueblo y lo he contado tal y como lo vi, sin ningún añadido de ficción.

2 comentarios:

  1. Eran tan pequeño que no lo vieron, y es que solo vemos lo que creemos que podemos ver

    ResponderEliminar