miércoles, 8 de mayo de 2013

Quién ha contratado al asesino?

- Buenas tardes.
- Buenas tardes, en qué puedo servirle?
- Me sirve usted como objetivo. Son un sicario y vengo a matarle.
- Caramba, je, je!..., es una cámara oculta, no?
- Pues no, es la cruda realidad, su vida está a punto de concluir por imperativos del destino y porque a mi me pagan muy bien. Mire, esta es la pistola, con su silenciador y todo. Pequeña y sumamente manejable. Verdad que es bonita?... Le voy a meter una bala entre ceja y ceja para que usted no sufra. Que no digan luego que soy un carnicero como esos sicópatas impresentables.
- Y por qué me cuenta usted todo esto? Me podría haber matado sin decir nada. Ahora tengo el miedo metido en el cuerpo.
- Pues si quiere le despacho ya.
- Un momento, tengo derecho a una última voluntad, no?
- Bueno, yo no soy el juez, pero tampoco le voy a negar el capricho. Dígame de qué se trata y si está en mis manos...
- Quién le ha encargado a usted que me asesine? Sólo deseo saber eso.


Copiando la idea de Lorenzo Silva en su novela "La isla del fin de la suerte", ofrezco a mis lectores cuatro posibilidades para "rematar" el relato:

1 = "Me ha contratado su despechada ex esposa Doña Virtuditas Cabramuñigales"

2 = "Vale, se lo puedo decir porque dentro de un rato ya va a estar muerto: Se trata de Monseñor Rouco Varela y lo hace porque usted es un peligroso agitador proabortista y antigallardonista"

3 = "Trabajo para la asociación feminista radical "Majorettes Asesinas Imaginativas de la Cofradía Virgen de las Enaguas Rojiblancas"

4 = "Es un encargo del señor director del Periódico del Prat"

martes, 7 de mayo de 2013

Nubarrones en el cerebro



El agente López se dispuso a tomar declaración al siguiente denunciante.
- Verá usted, yo quiero denunciar a mi esposa y a un amigo mio.
- Qué ocurre con ellos?
- Mi esposa me ha dejado por mi amigo, se han fugado!
- Hum... Esto en sí no es denunciable, caballero, a no ser que le hayan robado a usted, o que le hayan causado destrozos en su casa, en su coche...
- Le parece poco lo que me han hecho?!... Ella me ha abandonado y él es un canalla!
- No se altere, caballero, yo sólo puedo decirle lo que hay: el adulterio ya no es un delito en este país. Su amigo y su esposa son mayores de edad y...
- Son unos sinvergüenzas!
- Caballero, por favor, cálmese.
Al inspector Churriguera, que acababa de llegar en ese momento, le llamó la atención tanto el absurdo comportamiento del individuo como su cara. Aquel hombre alterado era un rostro conocido de la televisión.
- Perdone, López, quisiera hacerle una pregunta al caballero.
- Adelante, inspector.
Y puso un semblante que venía a decir: "Gracias por hacerme el quite"
Churriguera si dirigió al estrambótico denunciante en un tono dulce, como si fuese a tratar con un niño.
- Cómo se llama su amigo?
- Ya no es mi amigo, por supuesto!
- Ya, ya, pero podría decirnos su nombre?... Nos es imprescindible para iniciar la investigación.
López dio un respingo. Qué puñetas tramaba el inspector?... El denunciante respondió:
- Carlitos.
- Sus apellidos?
- Eh... No lo sé, no debe tener apellidos, siempre ha sido Carlitos.
- Carlitos se mete siempre con usted, verdad?; Le ofende con cierta frecuencia, no es cierto?
- Sí, es un bribón, un impertinente, un soez!... Por más que trato de corregirle, no hay manera!
- Ya, e incluso se atrevió a amenazarle a usted en cierta ocasión con quitarle a su mujer, lo cual acaba de ocurrir desgraciadamente.
- Eh... Mi mujer... mi mujer...
El Gran Valerio abrió mucho los ojos. Miro a sus dos interlocutores como si en ese momento los viese por primera vez. Miró el entorno. "Una comisaría de policía, Dios mio!"
Churriguera puso su mano sobre la mano temblorosa del anciano ventrilocuo.
- Tranquilíce, Valerio, tranquilícese.
Una lágrima afloró en el rostro de aquel hombre que llevaba más de cuarenta años entreteniendo a los públicos con sus muñecos respondones. El momento aciago de la demencia senil había llegado para él.
- Mi mujer... mi mujer murió hace mucho tiempo, señor policía.
- Lo sé, Valerio, lo sé.

El Gran Valerio terminó sus días en una residencia para artistas ancianos. Carlitos ya no volvió a salir de la caja en donde su creador lo guardaba entre actuación y actuación.

sábado, 4 de mayo de 2013

Benito, uno más en la guerra.



- Preparados!... Apunten!
Los cinco soldados alzaron sus fusiles apuntando a los cuatro rebeldes. Pero un hombre no quiso apuntar, no quiso matar, no quiso asesinar!... Su conciencia y su religión se lo impedían. Los demás tenían su misma religión pero como si no la tuviesen. Desvió el fusil varios centímetros.
- Fuego!
Las armas escupieron su fuego mortal. Los cuatro hombres del paredón cayeron en tierra. Se le revolvió el estómago, sintió ganas de morir allí mismo. El también había participado en la matanza, aunque su bala no llegó a encontrarse con ninguno de aquellos seres indefensos.
El sargento Carrión se acercó a examinar los cuerpos.
- Hay dos que aún respiran.
Se dirigió a él con voz imperativa.
- Benito, encárgate tú.
- Perdón, mi sargento...
- Que les des el tiro de gracia, coño, pareces tonto!
Benito Saldaña se echó a temblar. Miró espantado al sargento y a aquellos hombres que ya eran despojos.
El suboficial se acercó a Benito y le habló en voz baja para que nadie le escuchase.
- Mira, ceporro, somos del mismo pueblo y tengo en gran estima a tus padres. Quieres acaso que todo el mundo se entere que tuve que matarte porque te comportaste como un maricón de mierda?... Dispara ahora mismo a la cabeza de esos hombres. Crees que no me he dado cuenta de que has desviado el disparo cuando he ordenado fuego?... Crees que soy idiota?!... Y le dio un fuerte bofetón que lo tiro al suelo.
- Levátate, maricón!
Se levantó y tomó la pistola que le ofrecía el sargento para eliminar a los moribundos. Pero ya no temblaba. Sintió sus piernas firmes. La bofetada había obrado el efecto mágico de quitarle el miedo y reactivar su espíritu rebelde. Su mente estaba ahora ocupada en la fuga. Avanzó unos metros hasta llegar a los ejecutados, apuntó con la pistola a uno de los dos agonizantes... y echó a correr en dirección al camino que llevaba al bosque.
- Disparen!
Ordenó el sargento Carrión a sus soldados. Algunas balas silbaron muy cerca de él. Volvió la vista atrás y comprobó que el sargento y tres hombres le seguían. Aún tenía la pistola en sus manos e hizo un disparo para hacerles creer que se defendía. Obviamente no apuntó hacia ellos.
Logró su objetivo. LLegó al río y tras cruzarlo se internó en el frondoso bosque. Sabía que allí no iban a llegar sus perseguidores... porque era zona enemiga.
Tras dos horas de vagar sin rumbo por el bosque, cuando reinaba la más absoluta oscuridad de una noche sin luna, cayó al suelo rendido y se durmió.

Despertó con las primeras luces del alba. Se incorporó asustado al ver a un hombre junto a él que le miraba con especial atención, como si le estuviese examinando. El hombre, de aspecto rudo y sucio, le puso una mano sobre su pierna derecha.
- No te muevas.
Le ordenó. Seguidamente moderó el tono.
- Cuántos años tienes, hijo?
Titubeó antes de responder. Era un loco?... Un desertor como él?...
- Diecisiete. Quién es usted?
- Un amigo.
Se inclinó hacia él y le sonrió de una manera que le hizo suponer que efectivamente se trataba de un loco.
- Eres un chico muy guapo, muy guapo!... Y yo soy un pastor que vivo en el monte y que hasta ahora sólo he conseguido darme gusto con las cabras. Quiero follarte!
Benito intentó zafarse, pero el hombre le agarró con fuerza mientras intentaba quitarle las ropas. Forcejearon durante varios segundos hasta que el muchacho se fijo en una piedra plana situada a pocos centímetros de su posición. Por fin pudo hacerse con ella sin que la bestia se percatase de la maniobra.
- Vale, vale, me dejo! - gritó - Yo mismo me quito la ropa.
Debía actuar con suma rapidez. Un fallo podría significar su perdición, quizá su muerte, pues el enemigo se volvería más violento.
El pastor dudaba entre si el chico le estaba preparando una trampa o si efectivamente quería dejarse joder. Benito sonrió y se incorporó lentamente. Empezó a bajarse el pantalón sin dejar de sonreír. El pastor bajó la guardia, sonrió también.
"Ahora o nunca!", se dijo. Tomó la piedra con decisión y la estrelló contra la cara de aquel hijo de puta. El monstruo lanzó un grito desgarrador. Su nariz aplastada chorreaba sangre, pero una de las aristas de la piedra también le había dañado un ojo.
Cuando ya se había alejado varios kilómetros del lugar, cayó en la cuenta de que no llevaba la pistola del sargento Carrión. Aquel maldito degenerado se la había quitado mientras dormía.

Atravesó varias provincias en una huída sin fin. Evitó todo contacto humano y se alimentó de moras, raices y algunas frutas que robó en las huertas.
Y por fin logró su propósito. Llegó a su tierra natal, al añorado terruño que lo vio nacer hacía tan sólo diecisiete abriles. Cuando apareció por su pueblo era el día del mercado semanal. Sintió una gran alegría al transitar por las calles bulliciosas de su infancia, en donde ahora la vecindad y los aldeanos del contorno mercadeaban con los productos de la tierra.
No logró llegar hasta su casa. Jamás volvería a ver a sus padres y a sus hermanos. Jamás!
Los aviones Junker de la aviación Nazi arrasaron Gernika con sus bombas durante largas horas de barbarie absoluta, como antes lo habían hecho en Erandio y después lo harían entre Granada y Valencia, masacrando una columna de miles de inocentes.
El criminal de guerra Francisco Franco siempre negó su participación en la masacre de Gernika. Los hijos ideológicos de aquellos rechazan hoy en día la memoria histórica. Los cuerpos de las personas a las que no quiso matar Benito, siguen apareciendo en las cunetas de toda España.

viernes, 3 de mayo de 2013

Lluvia de ataúdes




Fue una de las mayores desgracias acaecidas en los albores del siglo XXII. Docenas de miles de ataúdes cayeron sobre los ciudadanos, vehículos, tejados, áticos y concurridas terrazas de verano causando un elevadísimo número de destrozos, muertes, heridos, ataques de pánico, diarreas y subidones de azúcar. El espectáculo era dantesco, terrible, macabro, horripilante, pavoroso... Muchas féretros se abrían al estrellarse contra el suelo, quedando los cadáveres al descubierto. Unos eran ya esqueletos, otros recién muertos y otros en fase de descomposición.
La lluvia de ataúdes tuvo lugar en Barcelona y sus principales barrios internos y periféricos. La mayor cantidad de ataúdes reventados por metro cuadrado se registró en el Paralelo, en la Diagonal, en la Rambla de Artur Mas, en el Carrer de La Maña, en San Cosme del Prat y en La Ciudad de las Letras, los Números y las Artes Adivinatorias Teresa Coscojuela.
Tras el gran susto vino la indignación y las peticiones airadas de responsabilidades a los malditos responsables. Muy pronto se supo cual había sido el desencadenante de la tragedia: Todo empezó con una avería en el sistema de refrigeración de la macro estación orbital conocida como "el cementerio volador" y cuyo nombre oficial era "Necrópolis Rotadora Europea GRX21" El fallo en dicho sistema alteró el funcionamiento higroperbólico medular del condensador de Flunicio Orgoxomónico, provocando el violento descenso de la macro estación hasta mismamente la estratosfera terrestre, produciéndose una fortísima explosión en el ginotoesgróbido de seguridad de las compuertas A, B y C del Depósito de Almacenaje Eterno, lo cual provocó la indeseada lluvia de ataúdes sobre la capital del Reino de Catalunya.
Su Majestad Oriol III de la Monarquía Hereditaria Absoluta Catalana protestó vehementemente ante la Asociación de las 3.000 Naciones Europeas Libres y exigió la prohibición de los vuelos sobre el cielo catalán de estaciones orbitales monocascos con más de veinte años de antigüedad, almirantes alcohólicos y condensadores de Flunicio Orgoxonómico fabricados en China.
En un acto histórico sin precedentes, la Familia Real se encadenó simbolicamente al Monumento al Troll Subnormal Desconocido.

jueves, 2 de mayo de 2013

El pájaro diabólico



Acisclo observó aquello con un pasmo infinito. Una mezcla de miedo y curiosidad se apoderó de él. No podía dejar de mirarlo y sin embargo el sentido común le decía que lo mejor era esconderse en el bosque. Pero el monstruo volador no mostró intención de ir a por él y continuó su vuelo hacia las montañas. Era como un pájaro inmenso que no movía las alas, más grande que una aguila e incluso que una carreta, y emitía un gruñido extraño, un tipo de gruñido terrible como jamás Acisclo había escuchado en su vida.
Decidió no contar el suceso porque la gente no le creería. No hacía muchos años que habían quemado a la curandera Basilisa Reguera acusada de prácticas de brujería. ( En el último momento el obispo Callejo la concedió la gracia de que fuese degollada antes de quemarla, evitándola horribles sufrimientos )





Pero el temor a una nueva aparición del monstruo volador, pues a veces pasaba semanas seguidas en el campo con las cabras y su perro, hizo que se confiase al Señor Párroco Don Eutimio, y con tal fin acudió a la iglesia.
La respuesta que le dio el santo varón no se la esperaba: "Hijo mio, aunque no lo creas, eso que tú has visto es obra de seres humanos perversos que no tienen ninguna moral ni respeto a las leyes de Dios Creador. Ese engaño diabólico se llama "aeroplano" y en su barriga viaja un hombre que lo maneja como si manejase un carruaje. Es un invento mefistofélico, hijo mio!"
Acisclo ya no vivió tranquilo los siguientes días. La sola idea de que el pájaro diabólico se le apareciese en el campo y le atacase a él o a sus cabras, le tenía horrorizado.
Y sucedió lo que tanto se temía. Una tarde estaba dormitando cuando le despertó el gruñido de la bestia alada. Pero esta vez la criatura infernal no pasó de largo. La vio descender mientras el gruñido se hacía más horrísomo por la proximidad, y se posó en el prado a muy poca distancia de donde él se encontraba. Las cabras huyeron espantadas y Acisclo no tuvo valor para seguirlas porque podía ser visto por el hombre que viajaba en la barriga del pájaro o por el mismo pájaro. Ordenó a su perro Chufo que estuviese callado y se mantuvo agazapado tras un seto, sin dejar de mirar al monstruo ni un segundo. Y pronto pudo comprobar que el Padre Eutimio tenía razón. De la barriga del bichejo satánico surgió una figura humana enfundada en un extraño ropaje, un gorro y unas gafas que le cubrían todo el cuerpo. Enseguida se cercioró de que este era en verdad humano, pues se quitó el pesado ropaje y se acuclilló para cagar como cualquier otro ser humano de este mundo.
"Este es mi momento!" - Se dijo Acisclo autoinfundiéndose valor - "si la vida del monstruo volador depende de este hombre, yo me voy a encargar de que la pesadilla termine"
Se arrastró hasta donde sabía que encontraría piedras y, tras llegar allí, eligió la más adecuada para ser lanzada con su honda. Rapidamente buscó otra posición para el tiro, un punto desde el que podía divisar al perverso sin que este le viese a él. Volteó la honda con energía y... zas!, el hijo del Maligno cayó herido sobre su mierda. Acudió presto a por una estaca y lo remató de tres o cuatro contundentes estacazos. Chufo no dejaba de ladrar celebrando la victoria. Allí, a muy pocos metros de ellos, permanecía en reposo el pájaro diabólico, que ahora daba la impresión de ser absolutamente inofensivo, pues ya no gruñía. Se sorprendió a sí mismo de haberle perdido el miedo a aquel coloso de los infiernos. Tampoco a Chufo parecia incomodarle la presencia de la bestia. Pero, por si las moscas, se alejó presto del lugar.

La expresión en el rostro de Don Eutimio fue de asombro absoluto cuando Acisclo terminó su relato. "Dios Santo, has matado a un hombre!, has matado a un hombre!"

Las leyes de los hombres son tan satánicas y perversas como los pájaros diabólicos que estos engendran, y por eso el pobre Acisclo fue condenado a morir en la horca. El día de la ejecución aterrizaron en el prado tres pájaros diabólicos cuyos tres aviadores acudieron a presenciar la muerte del bastardo hijo de puta que había matado a su compañero.


miércoles, 1 de mayo de 2013

Matar al prójimo




El profeta Jesús, conocido por sus amigos y discípulos como El Maestro, El Nazareno, El Galileo o El Mesías, tomó una determinación drástica: Empuñó una espada y combatió con dureza contra fariseos, mercaderes, romanos y demás gente que no era de su agrado.
Fue mucha la sangre derramada por la acción violenta de El Mesías. Y culminó tal actitud beligerante con estas sentidas palabras: "Mataros los unos a los otros como yo os he matado"

Verdad que si las cosas hubiesen sucedido de esta manera, se explicaría mejor la conducta de los cristianos, y sobre todo de sus líderes, a lo largo de la Historia?

martes, 30 de abril de 2013

1.950 - 1.952 ( y II )



El periodista especializado en fenómenos paranormales, Regino Orihuela, le escuchó con suma atención.
- Oigo la música de un violín desde la cama en donde me estoy muriendo.
- En la radio?
- No, el sonido llega de la calle.

Doña Pilar, ex mujer de Don Martín, estaba muy ofendida por la última "payasada" de su ex marido. La buena de Doña Pilar no acostumbraba a decir palabras feas como "gilipollez", "coño" o "mierda", por eso les llamaba "payasadas" a las cosas absurdas de su ex marido.
Se desahogó por teléfono con su amiga Anunciata:
- Martín siempre ha sido un payaso, pero es que lo de ahora, hija mia, ay, lo de ahora!...
- Pilar, no debes darle tanta importancia, a fin de cuentas ya no sois un matrimonio, hija, porque estás divorciada, no?
- Sí, hija, sí, y bien caro que me costó el divorcio, pero la gente del barrio me mira por la calle, que yo lo noto, Anunciata, lo noto, que todo el mundo sabe que yo estuve casada con ese payaso y algunos me señalan con el dedo, que yo me doy cuenta de todo, y parece que dicen: "mira, ahí va la mujer del payaso ese de la reencarnación" Pero te voy a contar otra cosa: Me he enterado que Juanita, la nieta de Don Hermógenes está enfadadísima, y no es para menos, hija. Mira tú, la pobre mujer tiene que escuchar la majadería esa de que mi ex marido es su difunto abuelo reencarnado.
- Pues sí, hija, sí, no es un plato de buen gusto.

El programa radifónico Dimensión Escondida retransmitió en directo la sesión de "regresión hipnótica" a la que se sometió Don Martín. Cientos de miles de radioescuchas estuvieron muy pendientes de aquel transcendental espacio radiofónico que marcaría un hito en la historia de la radiodifusión española. Los programas televisivos de lechuguinos tirándose desde un trampolín perdieron mucha audiencia ese día.
- Qué estás viendo, Martín? - le preguntó Regino Orihuela.
- Mi mujer, mi mujer... me tiene cogida la mano.
- Qué más?, qué más?...
- Mi hijo, mi nuera... mi nieta Juanita... el cura...
- La habitación... cómo es la habitación, Martín?
- Grande, muy grande... en la pared...
- Qué hay en la pared?
- Un calendario... sí, un calendario grande.
- Ves qué año pone en el calendario?
- Sí, 1.950... 1.950. Me estoy muriendo y es 1.950.

Aquel detalle hizo saltar como un resorte a Doña Juanita. Llamó a la emisora y se presentó como la nieta del difunto aludido. Puso a parir al "embaucador" y anunció que iba a querellarse contra él y contra la emisora por ultrajar el nombre de su abuelo.
- Señora - intentó calmarla el periodista - debe saber usted que está científicamente comprobado que la regresión hipnótica es...
- Váyase usted al pedo, hombre!... Mi abuelo murió en 1.952 y ese hombre recuerda muy bien cómo era mi casa porque subió más de una vez con su madre a visitarnos, que ellos vivían en el primero. Dejen ustedes ya de decir idioteces y de profanar la memoria de mi difunto abuelo, por Dios!...
La abuela Juanita ya no recordaba el calendario de 1.950 que vio la nieta Juanita frente a la cama del moribundo abuelo Hermógenes.
Al día siguiente, Pilar añadió leña al fuego al relatar que su ex marido siempre había hecho "payasadas" de este tipo. Hubo un tiempo, dijo, en que le dio por las "sicofonías de Franco" Engañó a unos cuantos tontorrones hasta que se descubrió que la voz la hacía un amigo suyo que imitaba muy bien al dictador.

Las radios, periódicos y televisiones de pacotilla dejaron de prestar atención a aquel "engañabobos" que les había engañado. Y el pobre Hermógenes-Martín se sintió más triste y solo que nunca.
Decididamente, los reencarnados son unos incomprendidos. Por qué no se crea una asociación de reencarnados para protegerse de estas injusticias?